martes, 11 de noviembre de 2008

Perfiles

La historia de Cristina Hoar Nahak en Chile:

Contra Pascua Lama y la Injusticia

La religiosa de la Congregación Alemana Misioneras Siervas del Espíritu Santo de 55 años ha sustentado una buena parte de la lucha contra Pascua Lama. Más de 20 años en Chile la han dotado de un grado importante de conciencia respecto de los conflictos que se desatan en el país. Su relato representa las ganas de una comunidad que desea luchar por sus tierras y sus recursos naturales.

Por Andrea Cortés Saavedra, Pablo Hormazábal Acevedo y Manuel Toledo-Campos

Cristina Hoar se encontraba fuera de Chile. En tanto, el concejal de la comuna de Alto del Carmen, su amigo Santiago Luis Faura (DC) veía cómo la empresa Barrick Gold mentía a los vecinos respecto al proyecto minero de Pascua Lama. Poco sabía Cristina sobre el conflicto, hasta que algo hizo que todo cambiara.

Llegada a Chile el 15 de julio de 1986 por causa de una misión de la Congregación de Misioneras Siervas del Espíritu Santo, la hermana Cristina, nacida en Indonesia en 1953, tenía un objetivo en mente: catequizar y dar una formación integral a los habitantes de la comunidad del valle de El Tránsito, ubicada en la región de Atacama.

De carácter amable, y un español imperfecto pese a sus 20 años de residencia en Chile, la hermana ha procurado por “la atención espiritual” de la gente de El Tránsito. Permaneció allí quince años, y aquel nexo sería relevante para lo que se vendría.

En 1997 empezó a conocer paulatinamente información acerca de Pascua Lama, a tomarle el peso al asunto y desear cambiar el curso de las cosas. No obstante, esos primeros acercamientos eran bastante inocentes, pues ninguno de los lugareños tenía conciencia del impacto real de la implementación de este proyecto.

Al comienzo “no teníamos malas relaciones con la minera, ya que aún no dimensionábamos el problema ambiental que desencadenaría la explotación de los recursos mineros de la cordillera de Atacama”, comenta Hoar a Estación Intermodal.
Sin embargo, la gente del sector comenzaba a impacientarse. El Estudio de Impacto Ambiental (EIA) no explicitaba los efectos que el proyecto tendría sobre el valle del Huasco. Tampoco advertía el riesgo de perder la fuente de regadío por excelencia: los glaciares cordilleranos. La preocupación de un sector de los habitantes incluía la casi segura contaminación de los ríos del valle. La agricultura se encontraba en serio peligro.

“Yo por mi parte, no hice nada al respecto porque no tenía cómo salir del valle. Así que en un comienzo me quedé tranquila, pero el concejal Luis Faura con otros jóvenes universitarios me buscaron y me pidieron que los ayudara, porque la empresa a través de su proyecto estaba amenazando nuestro valle. Entonces trajimos, Faura y yo, la causa a una de las reuniones de la “Justicia, Paz e Integridad de la Creación” (Jupic) en Santiago, que es una dimensión pastoral en que trabajamos en la provincia”, comenta la hermana.

Primero informar, luego actuar

El tema ya estaba en el tapete. La hermana Hoar se vio involucrada desde un principio con la causa, tanto así que ésta fue difundida en un artículo de la revista Pastoral Popular, de las mismas religiosas. “Un periodista fue al valle y entrevistó a la gente. Así escribió el primer artículo en la revista con el título Un Valle Se Muere, y eso llamó la atención a todo el mundo. Hasta produjo una reacción de parte de la empresa”, señala Cristina.

Fue ese interés por conservar una vida estable para los mineros y campesinos lo que decidió a Cristina a intervenir. Sus logros se basaban en la virtud que la gente veía en ella. Además, lugareños aseveraban a revista Mujer de La Tercera que “su gran espiritualidad, humilde perspectiva de vida centrada en la religión y su actitud fuertemente marcada por la conciencia social y ambiental, la llevó a ser reconocida dentro del sector”.

Faura reconoce esta cercanía con la hermana y asegura que la relación se mantiene hasta el día de hoy. “El 2002 se aprobó el estudio de impacto ambiental y le pedí a la hermana que lo revisáramos. Al hacerlo se dio cuenta de que las respuestas no eran satisfactorias. Claro que me costó dos años que entendiera que el proyecto era dañino. Pero con estos resultados ella tomó conciencia. Así empezamos a recorrer las comunidades para difundir, involucramos a más gente e hicimos contacto con OLCA (Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales)”.

Sus días se mueven dentro del auxilio. Después de muchos enfrentamientos con los que a su juicio no respetaban los derechos de la comunidad, la religiosa comunidad “Nazaret” ubicada en San Miguel, lugar ubicado en el sur de Chile la recibió con ansias. Denota un fuerte contraste con los demás religiosos de la zona, preocupándose de erradicar la pobreza, la usurpación del terreno agrícola y la superación del hambre, entre muchas otras cosas.

Mientras Barrick seguía la tendencia de muchas empresas de apostar a la responsabilidad social empresarial, Hoar conseguía cada vez una mayor conciencia de los lugareños del valle del Huasco.
“Todas las noches la gente se juntaba, se rezaba el rosario, y se leían experiencias bíblicas.

También en todas las novenas aprovechan un momento de reflexión sobre la creación y el cuidado de la vida. Este era nuestro aporte como misioneras, mientras que los jóvenes comenzaban a buscar informaciones sobre este proyecto minero”, dice la hermana con ostensible orgullo por su gente y su labor.

Los muchachos a los que se refiere son universitarios de Copiapó y La Serena que, ayudados por OLCA, se capacitaron técnicamente en los asuntos de la minería. De este modo se lograba concientizar a la población, lo cual en el fondo no resultaba dificultoso, ya que los habitantes valoran mucho la tierra y el agua, situación que engendraba la motivación necesaria para emprender la lucha.


La lucha continua

A pesar de su cambio de ciudad continúa luchando. Mantiene la comunicación con Faura, además de permanecer estrechamente vinculada al movimiento anti Pascua Lama que trabaja principalmente en Santiago. Paula López, miembro del movimiento, nos cuenta que la relación con Cristina se mantiene y que incluso ella colabora con lo que se le solicite. “Estábamos trabajando en conjunto por las elecciones. La idea era que desde la radio profeta (radio católica con sede en Freirina y que se escucha en parte del valle) entrevistaran a los candidatos que estaban por la defensa del valle. También había una idea de crear un volante en donde se apoyara tales candidaturas pero disimuladamente ya que la iglesia no se puede meter directamente. Y la hermana Cristina era el nexo entre nosotros y la iglesia. Ella estaba haciendo los contactos. De todas formas no se pudo concretar”.

Una geógrafa de OLCA, Daniela Escalona, explica el nexo de la hermana Cristina con la organización no gubernamental: “con la hermana Cristina hay un vínculo, más que de trabajo, humano de más de 10 años. No obstante, yo llevo sólo tres años en la organización. Con OLCA ha sido un tema intenso. No es sólo de los temas ambientales. La hermana apoya a Lucio Cuenca (director de OLCA), se le invita y ella participa. De verdad que hay lazos muy estrechos, evidentemente en un principio fueron formales pero el tema va más allá. Ella sigue apoyando en las actividades”.

Por ejemplo, “consigue gente fuera de Chile para que aloje a las personas de la entidad que deben viajar. Si hay encuentros internacionales nos ayuda y nos dice con quien hablar. Hay una cercanía familiar, nos viene a ver con sopaipillas (...) por otro lado, como es religiosa, es muy movida con el tema, lo divulga y se lo cuenta a otros religiosos. Además, ella trata de ser conciliadora en lo que se refiere al conflicto. Si incluso se preocupa de las relaciones humanas entre los mismos integrantes de OLCA”, agrega Escalona.

En 2003, la hermana Cristina viajó de urgencia a Indonesia. Su madre estaba muy enferma. A su regreso, su congregación la eligió para hacerse cargo de la coordinación local del Convento Espíritu Santo, en Las Condes. Dejó el valle luego de 15 años. Pero antes de partir, cumpliendo su voto de obediencia, dejó listo el plan para continuar con el proceso de concientización que acometerían las religiosas que tomaron su lugar y los laicos que la acompañaron en su cruzada.

Faura debió hacer frente a la ausencia de Hoar. El legado de su causa ha conseguido concientizar a un vasto sector de la población del país. No sólo quienes viven en el valle del Huasco están en contra de Pascua Lama. Aquel proyecto ya se ha convertido en un tema país y las voces que se alzan a favor de la naturaleza llegan a organizaciones internacionales como OLCA.

La hermana Cristina quiere continuar su lucha a pesar de vivir lejos del valle. Cuando reza pide para que Dios le entregue la sabiduría y para que haya claridad en el conflicto y se pueda resolver. Continúa en contacto con los campesinos, los jóvenes y las religiosas que permanecen en el valle de El Tránsito luchando. Ella los acompaña espiritualmente y trabaja desde Santiago con los movimientos en oposición que se han creado. Pero sabe que la batalla es dura; es su gallardía y humildad la que la hace seguir trabajando con el propósito de velar por una vida próspera de los campesinos y fieles que siguen su espíritu misionero.

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