martes, 30 de septiembre de 2008

Estudiantil

“La Chile Para Todos”:

Estudiantes de Derecha en la Universidad de Chile


En terreno adverso trata de surgir hoy en día un movimiento que dice ser ajeno a la gran cantidad de grupos de izquierda que predominan en la Chile, cansados de la “extrema politización de los estudiantes” y de la supuesta instrumentalización de la que son víctimas por parte de las organizaciones predominantes.

Por Mario Arredondo, Camilo Avendaño y Andreas Blaksaer


Cuando se habla del movimiento estudiantil en Chile, se asocia inmediatamente a una postura de izquierda, a lo antisistémico, vanguardista, revolucionario o progresista. Los paros, las tomas, las marchas y las barricadas son los recursos que cada año utiliza el estudiantado universitario para hacer escuchar sus demandas, representado por personas por lo general ligadas a distintos partidos y movimientos de izquierda.

En la Universidad de Chile esto se evidencia mirando la historia: su Federación de Estudiantes (FECH) siempre estuvo controlada por la izquierda tradicional y por progresistas. El quiebre recién se produjo el año 2004, cuando el independiente pro-derecha, Luis Felipe San Martín, se conviertió en el presidente de la FECH.

Con esta historia a cuestas, “La Chile Para Todos” surge como organización el año 2007, con un discurso que pregona la apolitización de los estudiantes, apuesta a la solución de problemas concretos más que a la preocupación social a gran escala y evita definirse como un movimiento “de derecha”.

Surgimiento y definición política

Al acercarse las elecciones de la FECH – a fines del 2007 -, los medios de comunicación hablaban de la gran posibilidad de que un estudiante de derecha ganara un puesto en la directiva, debido a la división de la izquierda en ocho listas. Las predicciones se cumplieron, y Jorge Barrera, estudiante de Derecho, obtuvo un lugar en la FECH. Jorge niega que sea “la derecha” quien haya ganado un puesto dirigencial. “En ningún caso nos definiríamos como ‘de derecha’. En nuestro grupo confluyen estudiantes de distintas corrientes, algunos que son de derecha, otros que se consideran Concertación, algunos con sensibilidad de izquierda. Es un grupo estudiantil heterogéneo y pluralista”.

Barrera niega vínculos de “La Chile Para Todos” con algún partido político, y marca inmediatamente las diferencias con las organizaciones tradicionales de la Casa de Bello. “Los diferentes grupos a nivel de universidad se dedican a hacer política nacional y a manipular ideológicamente a los estudiantes. No existen instancias de participación estudiantil que no sean políticas”.

Al hablar sobre referentes políticos o ideologías que influyan al movimiento, Barrera señala que no las hay en absoluto, pues “malamente podría buscarse despolitizar politizando. No está en la naturaleza del grupo”.

Así mismo, “La Chile Para Todos” tiene concepciones distintas de las demandas históricas de los universitarios. “No creemos en la educación gratuita, pues finalmente con eso se está financiando a aquellos que tienen mayores recursos (...) Creemos en un sistema crediticio centralizado a tasas blandas, en donde, independientemente de su situación socioeconómica, todos puedan acceder, y que obviamente no sólo se refiera al pago de arancel, sino que también entregue al estudiante recursos para poder vivir, tal como ocurre en países desarrollados”

Relación con el Gremialismo

“Algún Vínculo con el Movimiento Gremial de la Católica no existe, ni podría existir. En nuestro grupo hay estudiantes gremialistas, así como hay estudiantes de otras tendencias. Ahora bien, yo soy gremialista y claramente existe una coherencia de ideas pues partimos de una misma raíz”, dice Barrera, señalando que por el accionar de esta corriente es difícil unirse entre distintas universidades.

Aunque no pueda existir un vínculo directo, las coherencias en los discursos son muchas. La idea de la apolitización fue uno de los bastiones de Jaime Guzmán en los años sesenta para darle vida al Movimiento Gremialista de la Universidad Católica. Sergio Pacheco, actual presidente del MGUC, lo sostiene. “Seguimos luchando por la despolitización de la universidad, sobre todo cuando algunas personas piensan que este tema ya quedó en el pasado; pero no tienen memoria de que hace sólo tres años aparecieron flameando por nuestra universidad banderas afines a partidos políticos en el triunfo de una lista de Federación”.

Sobre la expansión del pensamiento gremialista en universidades como la Chile, Pacheco sostiene que tendrá futuro mientras “defendamos siempre temas tan importantes como son la vida, la familia y la dignidad de la persona. Si creemos en esto, y, aunque en algunas ocasiones nos toque estar en contra de la corriente, el espíritu gremialista perdurará en el tiempo”.

Sentando las bases

Barrera cuenta que los planes del movimiento son consolidarse en todos los campus de la universidad, así como posicionar dirigentes en la mayor cantidad de centros de estudiantes posibles. La primera tarea ya está en marcha. El grupo ha organizado reuniones en el sector más adverso a primera vista: el Campus Juan Gómez Millas (JGM), lugar donde se concentran las carreras relacionadas con humanidades, ciencias sociales, comunicación y artes. Este ha sido un territorio históricamente identificado con la izquierda, y donde la lucha política se da sólo entre los distintos grupos dentro de esta tendencia.

En la semana previa a la conmemoración del once de septiembre, un lienzo nuevo que rezaba: “que los delincuentes no te quiten tu derecho a estudiar. No al cierre de JGM”, apareció en el Campus. Esta consigna hacía alusión directa a los estudiantes que participan en enfrentamientos con Carabineros durante estas fechas, provocando el cierre de las instalaciones para así evitar incidentes mayores. El cartel duró unos cuantos días antes de ser arrancado por desconocidos.

Esta fue la primera señal de la aparición del movimiento en el Campus Juan Gómez Millas. Barrera explica la consigna, al igual que su negativa por los paros y las tomas, diciendo que estas medidas “claramente no reflejan el sentir del estudiante común, que ve que la educación está lo suficientemente parada como para pararla nosotros también”.

Con el cartel la reunión realizada dio su primer fruto, aunque también hubo críticas de parte de algunos asistentes a la cita. Manuel Toledo, estudiante de Periodismo, se mostró interesado por las propuestas de “La Chile para Todos” sobre la federación de estudiantes y decidió ir. “Ellos dicen que son apolíticos pero yo creo que igual el declararse apolítico ya es una acción política, porque buscan la identificación con un grupo de gente”, dijo.

Para Manuel, el grupo no es de derecha, pero sí cercano. Cree que ellos no buscan declararse abiertamente como derechistas por que es una mala imagen. “Saben que en un campus como Juan Gómez Millas es difícil que alguien se declare abiertamente de derecha, porque todas las facultades que hay aquí son precisamente facultades que se dicen con conciencia social. Hasta es mal visto declararse de esa tendencia, lo sé”.

Toledo advierte algunas contradicciones en el discurso de los dirigentes del movimiento, por lo que ahora no ha seguido participando en las reuniones. “Me di cuenta que son más políticos de lo que ellos creen que son. Creo que la organización tiene futuro sólo si consigue moderar un poco sus voces y que no digan que son apolíticos cuando lo que están buscando es un espacio dentro de la lucha política, pero estoy mucho más cercanos a ellos que a los otros grupos de JGM que se encuentran estancados en discursos de tiempos pasados”.

A pesar de la gran cantidad de voces contrarias, “La Chile Para Todos” sigue esmerada en afianzarse en la Universidad de Chile. El movimiento predice que los errores de los grupos de izquierda les ayudarán en las próximas votaciones de la FECH y que así poco a poco irán consolidándose como un peso político importante en una universidad donde todos los demás grupos a su alrededor se dicen de izquierda.