Tránsito Comercial
Por Fanny Ng y Francisca Palma
Universidad de Chile, Patronato, Quinta Normal, Escuela Militar, Estación Central y La Cisterna son insignes representantes de los espacios que alojan un importante número de locales comerciales ligados a Metro, ya sea adentro mismo, camino a las estaciones o a la salida de estas en sus formatos legal e ilícito, sobre paño o a ruedas.
Este abanico de posibilidades se nutre de personajes como C.J., vendedor ambulante de estación Patronato que no paga impuestos, tipología catalogada de “clandestina” por el Servicio de Impuestos Internos (SII). En su paño montable, C.J. ofrece lentes de sol a dos mil pesos y como él mismo reconoce, no está ajeno a las leyes del mercado, “hay días buenos y días malos”. Este joven llegó a las mesaninas de la escalera protegiendo su mercadería un día de lluvia y desde aquella vez se posa a sobresaltos esperando que los guardias no aparezcan.
Para José Eduardo Fuentes, director (s) del Departamento de Fiscalización de la Región Metropolitana del SII, el problema de C. J. y del comercio ilegal es difícil de controlar. “Para nosotros es muy complicado porque tenemos que ir con Carabineros y los tipos son agresivos. No podemos conversar con ellos porque nos tratan muy mal, son groseros”. En las jornadas de fiscalización, el SII cuenta con un equipo de ocho personas que trabajan con la Policía de Investigaciones. Un número mínimo de funcionarios para una región que constituye el 40% de la población chilena y que no sólo realiza su trabajo alrededor de las estaciones.
A pesar de que este panorama sea fácil de corroborar saliendo de cualquier estación de la red, hay comerciantes ambulantes que sí cumplen. Tal es el caso de Orlando Alegría, dueño de un carro de confites a la salida del Metro Estación Central que paga una patente correspondiente a un impuesto simplificado. En los meses de enero y julio Alegría debe cancelar a su municipio cerca de 80 mil pesos que lo absuelven mensualmente del impuesto a la renta y el IVA. Cumpliendo con la ley, se asegura un desempeño tranquilo, pero como reconoce, “uno no tiene la patente fija, en cualquier momento nos echan”.
Si un comerciante no cumple las exigencias legales arriesga una multa del 50% al 300% de los impuestos eludidos más presidio en su grado medio, es decir, de 541 días a tres años. En el caso de haber reincidido, la pena que corresponde es de grado máximo y parte de tres años y un día hasta cinco años.
La práctica del comercio ambulante en las escalinatas y pasillos de las estaciones del Metro y hasta dentro de los mismos vagones, como ocurrió el verano pasado con un vendedor de agua mineral, es algo normal; tanto guardias como ambulantes lo saben. Por eso Julio César, vendedor de gomitas de eucaliptos de Estación Quinta Normal cree que entre ellos y el personal de seguridad “hay un respeto”. Y como agrega Miguel Ortega, guardia de Estación Central, “es como un trato de caballeros: ellos salen porque saben que nosotros vamos a llamar a Carabineros para que se los lleven detenidos, pero están claros en el cuento, saben que el artículo 19 de la Constitución dice que ellos pueden transitar libremente mientras no estén vendiendo”.
Tras la inauguración de Subcentro, queda claro que dentro de las políticas del ferrocarril metropolitano se aplica una fórmula efectiva: prestar más servicios a los usuarios, concentrar más público y, claro, recibir ingresos por ello. En entrevista a plataforma.cl referida a la inauguración de Subcentro, Clemente Pérez, director de Metro, afirmó que “la idea de que el sector privado participe en este proyecto se enmarca en la política de Metro de crear alianzas estratégicas con empresas privadas y municipios, y de esta forma obtener financiamiento e ideas creativas e innovadores para emplazarlas en los espacios Metro en beneficio de la comunidad en su conjunto“.
A fin de cuentas las ganancias que recibe Metro por el arrendamiento de locales son mucho mayores que las de un vendedor ocasional que paga o no paga patente. La única manera de comparar el comercio establecido con el ambulante es que ambos prestan un importante servicio a los usuarios con diferentes elementos positivos. Los primeros garantizan el cumplimiento de los derechos del comprador velados por el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) y los segundos ofrecen, generalmente a mejores precios productos oportunos a las personas, pero pasan a llevar la legalidad.
De todas formas, algunos como Orlando Alegría justifican la evasión tributaria y el hecho de que las estaciones de metro sean un espacio dominado por el comercio ambulante. “Para mí, la culpa es del Gobierno que no le da oportunidades a la gente que por ejemplo ha tenido una falta o tiene un antecedente penal que a lo mejor no es tan grave. Al quedar manchado la gente no le da un trabajo y sale a la calle a trabajar en un mantel, a vender lo que pueda”.
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