Marcela Opazo lleva diez años ayudando a mascotas abandonadas:
En la ruta G-421 hacia el Cajón del Maipo se vive cada día una tragedia: el Abandono de perros. Se ha desarrollado en ese lugar esta práctica tan frecuente como lamentable. La ayuda para esos animales resulta escasa. Sin embargo, ciertas personas sacrifican tiempo y dinero de forma desinteresada. Una de ellas es Marcela Opazo que cada semana recorre varios kilómetros alimentando y curando a los animales que esperan ansiosos y hambrientos.
Por Valentina Libuy y Hernán Mönckeberg
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| Perros en la ruta G-421 H. Monckeberg |
Marcela Opazo tiene 50 años y parece una dueña de casa más. Se declara animalista, reconocida incluso en su comuna,
Llegó a Pirque buscando a dos perros que vivían en su pasaje y que un vecino abandonó cuando ella estaba fuera de Santiago. Así es como conoció a las numerosas jaurías conformadas por perros de raza y mestizos. Desde entonces, por ser “perrera”, acude a alimentar y cuidar a todas las mascotas que han sido dejadas en el lugar.
| Marcela busca a todos los cachorros para que no sean agresivos V.Libuy |
Es en el Cruce San Juan donde inicia su recorrido y también cuando el abandono de perros se hace mucho más evidente. Entre los matorrales y cercos del camino, bajando de los cerros, canes de todos los tamaños y edades saludan a Marcela y se lanzan al maletero de su auto en busca de alimento. Basilio y ella lanzan gritos y órdenes para que ninguno se quede sin comer, los acarician y miman. Marcela los observa en busca de algún signo de enfermedad y reparte antiparasitario en el agua que les deja en improvisados bebederos. Si es necesario, los inyectará en contra de la sarna o tiña, o para combatir alguna infección o golpe grave. La misma escena se repetirá, muchas veces, con todas las jaurías repartidas a los largo de la ruta.
Pese al esfuerzo que realiza la pareja, hay que personas no comparten su labor y la mayoría de los automovilistas no tienen cuidado con los animales. “¡Uf!, qué no nos han dicho”, cuenta Basilio, “‘¡agüeonao anda a alimentar gente!’ Pero nosotros decimos que a la gente, hay gente que les da, ¿y a los animales, quién les va a dar?, ¡nadie!”. Aún así, también está la contraparte, los que apoyan con alimento y palabras a Marcela. Un ciclista, Javier Ortiz, se acerca a ella y ofrece regalarle los restos de hueso una fábrica de cecinas que posee en San Bernardo.
La comida no es el único problema de los perros del camino. Muchos mueren producto de los atropellos, de las heridas infectadas, otros enferman y los inviernos vienen acompañados de nevadas que se llevan a los más débiles. “Esto es la ley de la selva”, asegura Marcela y su esposo agrega: “aquí, el que se salvó, se salvó no más”.
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| Los perros se arrebatan en busca de comida H. Monckeberg |
Aún cuando asistir a los canes demanda tiempo y dinero, Marcela hace hincapié no tanto en el hecho de que estén ahí, abandonados, sino que en la tenencia responsable de mascotas. Pues sólo así la situación puede terminar de una vez, en tanto las personas tomen conciencia y reconozcan en los animales seres que también sienten afectos y dolor, ya que la matanza u otras medidas similares no derivan en soluciones efectivas. Se debe quitar de la mentalidad de las personas la idea de que una mascota puede ser desechable.
Cada diez metros o menos, Basilio detiene el auto y lanza bocinazos que atraen a decenas de perros. Hay algunos que se acercan y sólo buscan compañía o jugar, otros se lanzan en busca de comida y agua, unos esperan de lejos, tímidamente, que la presencia humana se aleje para probar algo. Una vez reunidos, resaltan los ejemplares de raza y los que malheridos o enfermos esperan su turno para comer.
Los accidentes graves son causa principalmente de los camiones y automóviles que avanzan a toda velocidad, y de huaches, trampas que enganchan al animal a un alambre y cuyo uso está prohibido en Chile. “El huache los atrapa –este sector está plagado- y quedan ahí atorados. Es un alambre de luz y es tanta la fuerza que hacen que, una de dos: va rebanando la pata hasta que queda solamente el hueso y, si yo no se los saco, a la larga mueren por infección”, dice Marcela
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| Uno de los cachorros H. Monckeberg |
“Pero, ¿se dan cuenta ustedes?, casi todos estos perros han tenido casa […] O sea, si ustedes pueden hacer algo, ayudar en el sentido de difundir, es mucho. Pero que la gente adopte perros del camino. La gente es irresponsable, no sabe lo que es la tenencia responsable de mascotas, ellos disfrutan al perro cuando es chico y después lo botan... porque el perro ya grande caga más, orina más, come más, hay que ponerle vacunas...”, cuenta Marcela mientras mira a los canes.
En ello concuerda Gabriela Abarca, de la Agrupación Pro Defensa de los Animales, que dijo a Estación Intermodal que el abandono de animales es producto de una “irresponsabilidad total. Llama mucha gente con ese problema, es la falta de cariño. Otro es el no operar a los perros. La gente tiene que tratar de conseguir que el municipio tenga convenio con alguna universidad. En
Marcela asegura que no hay ayuda efectiva por parte de la municipalidad. Cuenta que, hace cuatro años, al asumir el alcalde Jaime Escudero se mataron a muchos de los perros del camino y que hace unas semanas no recibió ayuda cuando la pidió: “Una señora, más abajo, siempre me sale a encontrar y me dice: ‘Marcela atropellaron al Banfi. Quedó con la cadera para abajo muerto, pero sí se arrastra, come’. Yo llamé a la municipalidad para que mandaran al veterinario, me pasaron con el asistente y yo le digo, Ricardo sabes que necesito que vayas a tal lugar y eutanasies a un perro. No vinieron, el perro se perdió, talvez cayó al río o se perdió en los cerros, o se lo llevaron, para comérselo, no sé. Y después vuelvo a llamar y me dicen que no pueden eutanasiar perros, aunque estén enfermos, porque eso se prestaría a echarle abajo la candidatura a Escudero que va a la reelección”
La contraparte
Javier Valenzuela, médico veterinario de la municipalidad de Pirque, afirmó a Estación Intermodal que cualquier declaración de ese tipo es “absolutamente falsa. Eso es netamente campaña política sucia. Aquí en esta oficina, somos completamente transparentes en todo lo que hacemos, no estamos involucrados en la campaña de desfavorecer a nadie. [...] Lo que es eutanasia lo tengo controlado, solamente yo firmo para la persona que lo requiere [...] y lo firmo yo como médico veterinario de acá. Todo el resto es totalmente falso y es una campaña sucia realmente, no tiene ningún sentido. Hay gente malintencionada dentro de estos que van a repartir. Incluso hasta yo le puedo describir a la persona que nos llama por teléfono, nos pide ayuda, qué se yo, y después nos anda pelando por afuera”.
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| Perro con un huache encarnado H.Monckeberg |
Por otro lado, sostuvo que la municipalidad maneja tres aspectos en relación al tema: “una ordenanza municipal en la cual sancionamos a las personas que vienen a abandonar animales, un programa de educación en los colegios y en las escuelas de la comuna, y, en tercer lugar, un convenio, un programa de esterilizaciones subsidiado para los habitantes de menos recursos que estén dentro de la comuna”, además de una página web (http://adoptame.pirque.cl) en la que se exponen algunos animales en adopción.
Pese a las polémicas o diversas opiniones que pueda provocar el tema, la ayuda que entregan personas como Marcela, sigue siendo prácticamente la única esperanza que poseen estos perros para sobrevivir y mantener un relativo bienestar a la espera de alguien que desee adoptarlos, entregarles un nuevo hogar y una nueva vida. Lamentablemente la situación de los perros vagos o abandonados está lejos de llegar a su fin. Estas experiencias sólo son un ejemplo de que las buenas intenciones no son suficientes para terminar con el problema. A la espera de una salida, Marcela y sus perros del camino siguen siendo el reflejo de una realidad triste y, a la vez, de una historia de amor y compasión por los animales.
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| Existe una preocupante cantidad de cachorros que nacen en la ruta H.Monckeberg Santiago, el perro de la calle: Gonzalo Tamayo “Al Santiago lo conocí afuera de la villa de mi polola, le dimos comida y, cuando me fui, me siguió. Estuvo varios días por ahí y me seguía a todas partes, hasta que lo entré, lo bañé, le saqué las pulgas y se quedó acá un tiempo. Era un cocker, era inteligente, cariñoso, lindo y ya era viejito. Yo le agarré harto cariño, nunca había visto un perro de la calle tan inteligente, seguramente era de casa antes. Las veces en que yo estaba solo o viendo televisión, el perro se sentaba a mi lado como diciendo ‘aquí estoy yo también’, como dándome las gracias, fue muy sumiso y acogedor conmigo. Después se fue a vivir con mi hermana, por unos tres meses, y él se encariñó con un chaleco que ella le dio para que durmiera. No se despegaba nunca de él y en sus s alidas se llevaba el chaleco en el hocico y partía; a los días después, volvía con el mismo chaleco, él lo ponía y se echaba encima. Siempre hacía lo mismo y un día no volvió más. Lo echamos harto de menos, porque era muy amigo, muy fiel. Linda experiencia recoger ese perro, lamentablemente se fue y a lo mejor ese era su destino”
A lo lejos, cerca de una curva, una perra color blanco está acostada y mira sin ánimos a Marcela. Es a” dice Marcela, y agrega: “Ella ha sido muy regalona, está esperando a que nos vayamos para comer. Es muy cuidadosa, no es agresiva ni nada, inclusive, tiene que haber dormido en colchón, le gustan los colchones y los sillones. Si yo veo un sillón, yo se lo traigo de cualquier parte para que ella se acueste, le he dejado montones de sillones aquí y no falta el que se lleva el sillón”. Más tarde Celeste se acerca a comer y deja en evidencia un enorme tumor en su carita, pero apenas alguien se acerca, ella se aleja despacito, cabizbaja. V.Libuy Si quieres adoptar un perro, ingresa a la página: http://losperrosdelcamino.blogspot.com |


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