Un paseo por las disciplinas del arte
Partió con la iniciativa de un grupo teatral y llegó a ser realidad en las manos de la ex primera dama Luisa Durán. Danza, teatro, cine y artes plásticas son las expresiones que confluyen, desde el año 2001, en el centro cultural de la comuna de Estación Central
Partió con la iniciativa de un grupo teatral y llegó a ser realidad en las manos de la ex primera dama Luisa Durán. Danza, teatro, cine y artes plásticas son las expresiones que confluyen, desde el año 2001, en el centro cultural de la comuna de Estación Central
Por Camila Alcaíno M., Valentina Libuy P. y Rory Parks
Caminar por las calles de la comuna de Estación Central no es lo mismo desde el 21 de septiembre del 2001. Aquel día, pasa de ser una comuna popular más del Gran Santiago a una con un circuito cultural propio, conformado por el Planetario de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), el Museo Nacional de Historia Natural, Matucana 100 (M100), Artequín y el Museo de Arte Contemporáneo de la Quinta Normal -posteriormente se suma la Biblioteca de Santiago-. Todas, instituciones ubicadas en el eje de la calle Matucana, entre la Av. Libertador Bernardo O’higgins y el Parque Quinta Normal.
“M100” nace como respuesta a la creciente necesidad de los ciudadanos por servicios culturales. Desde 1988 a 1997, sube la demanda cultural de 51% a 63%, según indica la periodista Ximena Contreras en su tesis “Avenida Alameda de Matucana quién te ha visto y quién te ve”. Cifra que parece haber sido suficiente para que el Gobierno del entonces Presidente Ricardo Lagos, lo notara y pusiese manos a la obra.
El recinto de Matucana 100 estaba a disposición de la Secretaría Regional Metropolitana de Bienes Raíces. Sus seis mil metros cuadrados se encontraban abandonados y la compañía Gran Circo Teatro posa sus ojos en el lugar. Pide el terreno y éste se le concede por algunos meses. La junta de artistas comienzan a exponer numerosas obras de teatro, mientras arreglan lentamente el entorno que les sirve de escenario. Sin embargo, cuando van a renovar el permiso para continuar utilizando el lugar, se les informa que el espacio tiene dueño, la esposa del entonces Presidente Lagos, Luisa Durán.
En el inicio
El centro cultural comienza a funcionar con una polémica a cuestas, a raíz de la asignación del terreno a la entonces Primera Dama, y “con poca afluencia de público”, expresó a Estación Intermodal Ximena Contreras, encargada de Comunicaciones Centro Cultural Matucana 100. Pero “en enero del 2002 el panorama ya es distinto”, agregó.
En ese entonces se usa la incipiente infraestructura para presentar diversas actividades, al mismo tiempo que se realizan trabajos para mejorar el lugar. Cerca de dos años dura la marcha blanca, hasta que los espacios necesarios están listos.
Así es como –siguiendo la tesis de Contreras- se generan “dos ramas importantes a destacar [...] Los proyectos de artistas consagrados y de los artistas emergentes”. En aquel punto está de acuerdo Edith del Campo, académica titular del Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, quien destacó a Estación Intermodal que “como plataforma es excelente tanto para profesionales como grupos emergentes”. No obstante, considera que M100 “perdió la mística de su partida”, y que a futuro ve al Centro Cultural “como una empresa artística más, una muy buena inversión, pero fría y desprovista de emoción”.
Del Campo explicó que dicha apreciación se basa “en las emociones que se generan en torno a las inaguraciones de grandes proyectos culturales y que conllevan una gran carga de ilusiones y aspiraciones de parte de los artistas por tener oportunidades de actuar en las salas. Pero pasada la novedad que involucra el paso del tiempo, los estrenos se convierten en rutinas que generan desgastes emocionales”.
Así es como –siguiendo la tesis de Contreras- se generan “dos ramas importantes a destacar [...] Los proyectos de artistas consagrados y de los artistas emergentes”. En aquel punto está de acuerdo Edith del Campo, académica titular del Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, quien destacó a Estación Intermodal que “como plataforma es excelente tanto para profesionales como grupos emergentes”. No obstante, considera que M100 “perdió la mística de su partida”, y que a futuro ve al Centro Cultural “como una empresa artística más, una muy buena inversión, pero fría y desprovista de emoción”.
Del Campo explicó que dicha apreciación se basa “en las emociones que se generan en torno a las inaguraciones de grandes proyectos culturales y que conllevan una gran carga de ilusiones y aspiraciones de parte de los artistas por tener oportunidades de actuar en las salas. Pero pasada la novedad que involucra el paso del tiempo, los estrenos se convierten en rutinas que generan desgastes emocionales”.
Este centro “es sumamente interesante por la reutilización (reciclaje arquitectónico) de edificaciones no construidas con el fin de hacer un centro cultural. A pesar de numerosas falencias que podrían tener éstas a nivel de preparación (hablando arquitectónicamente) para los actos que aloja es un buen precedente de maneras de crear instancias culturales en medios que quizás no son los propicios“, expresó a Estación Intermodal Constanza Aguayo, estudiante de arquitectura de la Universidad de Chile.
En la actualidad
Matucana 100 convive diariamente con estudiantes del colegio que se encuentra en frente el Liceo nº2 de niñas, y trabajadores que pasan diariamente. Sus visitantes son tan variados como sus vecinos, desde turistas pasando por familias con niños, hasta escolares asisten a las actividades que el centro cultural realiza. “Con bastante frecuencia los colegios organizan visitas, pero paradójicamente los colegios municipales son los que más nos cuestan traer, por una cuestión de interés y de problema de transporte” dijo Contreras.
El ambiente allí es de mucha amabilidad. La cafeteria sirve para esperar las obras teatrales con un café o un té helado, para capear el calor o el frio, según la epoca del año. Los estacionamientos parecen no ser suficientes, especialmente los viernes por la tarde, cuando llegan numerosas personas, principalmente jóvenes, a ver las obras y aprovechan la ocasión para mirar las exposiciones de artes visuales.
“M100 ha acercado la cultura a las personas, gracias a que las entradas a las exposiciones son gratis y todas las obras, sean nacionales o internacionales, tienen un día con precio popular”, explicó Contreras.
Es destacable el hecho de que se encuentre en un barrio pobre, pues “denota una actitud hacia la cultura accesible para toda la población. A Matucana 100 va gente con muy poca plata y gente con mucha también, logrando conectar diferentes realidades por medio de la cultura”, expresó Aguayo.
Es así como eventos de diversas temáticas, naturalezas y de gran calidad, son disfrutados por numerosas personas que provienen de distintos contextos sociales. Es el caso de la obra “Galileo, la tierra se detiene otra vez”, actualmente en exhibición al aire libre y a la cual Estación Intermodal asistió.
Un Espectáculo
El teatro está formado por una cúpula de metal, fierros que dejan espacios al descubierto son tapados con género blanco. Desde el exterior el espacio parece más reducido de lo que es en realidad. Los metales superiores sostienen parte de la iluminación –la demás está en el suelo- y el equipo de sonido. Toda la indumentaria cumple muy bien su labor. Los micrófonos de los actores se escuchan con total nitidez y la implementación es tal que en el techo, formado por una tela blanca, se proyectan universos y galaxias que Galileo Galilei observa.
“Abre tu mente y encontrarás la libertad” dice Galileo a su discípulo al comenzar el espectáculo. Desde aquel primer momento, la atención de todos los espectadores es captada por el maestro y el niño que escucha atentamente. La obra, que comienza con el juicio que realiza la iglesia católica al filósofo, matemático y científico, va dando espacio a racconto y flashbacks que narran la historia.
No existe el tiempo lineal dentro de la cúpula a la hora de “Galileo, la tierra se detiene otra vez”. Al terminar, el niño que se presenta con su maestro en un principio, vuelve a aparecer pero está vez lanzando papeles de color al cielo, los cuales rezan “abre tu mente y encontrarás la libertad”.
Chantal Dussaillant, profesora de la Universidad Católica expresó a Estación Intermodal que conocía bien la historia de Galileo y que “era muy interesante mirarla en este contexto”. En posición opuesta, María Mandiola, cocinera jubilada, dijo a Estación Intermodal que no le gustó la realización y que “los actores no eran muy profesionales”.
Así, el centro cultural deja espacios para diversas personas con apreciaciones y opiniones particulares, pero que, sin embargo, tienen cabida en el mismo lugar: Matucana 100.
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